Estoy un poco apurado porque tengo que salir, pero siento que debo escribir algo: ¿Porque será que la inspiración espera “el peor” momento para relucir? Quizá porque tenemos un leve concepto del tiempo y las oportunidades.
Esta vez dejaré a un lado la escritura “esencialista” y me dedicaré a escribir un poco más acerca de mí. Este blog permanece casi en el anonimato -solo Kiwifeliz conoce la dirección- y dudo todavía que aparezca en los buscadores. Hace una semana, escribí: “desde el patio de mi casa” en el módulo de atención al cliente de internet: Google. Y Aparecía listado entre los primeros resultados… un grupo musical.
Para ser sinceros, no le preste mucha importancia, porque al fin y al cabo -como dije al principio- por el momento no busco que este blog llegue al estrellato ni mucho menos. Tan solo quiero plasmar mis ideas y pensamientos en esta bitácora, que se esta convirtiendo -detesto decirlo- en el diario personal que nunca lleve. Recuerdo que a los ocho años, intente escribir un diario. Pienso que esa idea surgió de la interacción mediática (esa palabra huele a chavismo) y no porque floreció naturalmente. El caso es que quería narrar y contarle a “mi pana”, lo que me pasaba en el día, mis sentimientos y todas las cosas que acontecían a mi alrededor. Como siempre, la falta de constancia vetó esa magnifica idea.
Nueve años más tarde -casi diez-, retomé el capricho de escribir. Quizá sea solo garabateo, pero al final: este blog es mi lugar de descanso, donde reposa mi alma y surge mi creatividad.
Pronto escribiré de nuevo. Por estos días, mi imaginación revolotea en mi consciencia. El motivo: solo una persona lo sabe, creo.
Escrito en Escritura espontánea | Etiquetas: apurado, creatividad, feliz, ideas, patio, pensamientos, rebolotear