Breve reflexión (imcompleta)…
No me refiero a Wisin y Yandel, ni mucho menos a los seres de otros planeta -aunque esa palabra denote tal significado-, me refiero a los famosos. Alguna vez has pensado que se siente caminar por las calles y tener solo breves momentos para respirar tranquilamente el aire fresco. Pues, hoy he querido hacer una breve reflexión acerca de las celebridades.
Muchos han llegado al estrellato con esfuerzo y dedicación, otros “palanqueados” y una última clase por talento natural. El caso es que sea cual fuere la situación, están involucrados directamente “en el medio”. Ser actor, cantante, bailarín o simplemente una figura pública reconocida es un trabajo agotador. A cada momento te cortan un respiro por un autógrafo, una foto o un abrazo. Ese es uno de los quehaceres de los famosos.
Ahora, hay que ver el panorama desde afuera. La gente se siente de alguna manera atraída hacia los famosos por muchos factores: los medios de comunicación masivos se encargan de transmitir su imagen, una y otra vez. Llega un momento, que aunque no te guste, llegarás a sentir una afinidad o simplemente detestarlo. El caso es que lo empezarás a tomarlo en cuenta, será parte de tu atención.
Ahora, imagina que esa situación le pasa a millones de personas. Son miles vs. uno, el resultado: el precio de la fama.