Desde el patio de mi casa

Crónica: Sabaneado tras los alimentos

Posted on: julio 4, 2010

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Cortesía de http://www.cabalgateros.com/

Un trabajo que hice para la universidad, de la materia Informativo, sobre el difícil e intricado acceso a los alimentos que padecen los venezolanos:

Sabaneado tras los alimentos

Sabaneando tras los alimentos

El mango es su fruta favorita. Gracias a la generosidad de doña Juana, su vecina de toda la vida, quien le regala una unidad del fruto tropical cada vez que pasa frente su puerta, aún puede comerla, porque si no, “lo pensaría 3 veces antes de comprarla, está muy caro”, dice María.

María González es una joven que deja caer hasta el torso sus lacios cabellos negro azabache. Vive en la Calle Freites de Barcelona y con 18 años recién cumplidos, es la mayor de dos hermanas. Comenta que por lo general releva a su madre cuando toca hacer el mercado.

Aquel mediodía hacía mucho calor y cerca de 70 personas aguardaban su turno para comprar en el Mercal del Casco Histórico de Barcelona. En la angosta vía del frente, desde una camioneta Range Rover 2010, mofaban ridículamente: “llegó el pollo”. Y sí, esa es la cola que el pueblo debe hacer para abastecerse de carne.

González trataba de calmar el aburrido efecto que causan las esperas, relatando las peripecias que pasa su familia por el difícil acceso a los alimentos. “Cuando no conseguimos aceite, cocinamos con mantequilla”, me dice. “¿Has buscado en los Chinos?”, pregunto, imaginándome la preparación con margarina. “Son un caso serio”, deja escapar María.

Gregoria Jiménez, madre de González, trabaja en el área de mantenimiento del Registro Principal del estado Anzoátegui y es la encargada de hacer las compras del lugar. “La china del abasto de la Calle Bolívar es amiga suya y cuando puede, nos guarda un poco de aceite y leche”, cuenta María.

Muchas variables influyen en el problema de acceso y distribución de alimentos: el creciente acaparamiento, la estricta regulación de precios, el limitado acceso a las divisas, los temores de inversión de la empresa privada y las ya normales compras nerviosas.

Se hicieron las 6 de la tarde de aquel mismo día y María seguía explorando los principales anaqueles de la ciudad en busca de aceite y leche, lo que le faltaba. A la mitad del pasillo tres, del Unicasa de Plaza Mayor, se escuchó un bramido de victoria. Como quien piensa en voz alta, María espetó un fuerte “¡por fin!”.

Un improvisado aviso, indicaba que se restringía la venta de leche en polvo, en presentación de lata, a dos unidades por persona. El precio regulado era de Bs. 17,96, a diferencia de “la bodega de la turca”, último recurso de González, que vende el mismo producto “a Bs. 22 y hasta Bs. 24”. Con el aceite vegetal, no corrió la misma suerte. No había.

En el ínterin de las compras, una señora de claros rasgos africanos, corpulenta y de ceño fruncido, decía con desaliento y un tanto de enojo: “es difícil conseguir la comida, hay que sabanear de un lado a otro, pero, como lo que me alcanza es pa’ hacer arepa, que importa”. Es la insoslayable realidad del grueso de la población.

Según el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda), hasta el mes de abril, el costo de la cesta básica ha aumentado un 9,8%, situándose en 4.363,63 bolívares, mientras el salario mínimo es 1.064,25 bolívares mensuales.

Hasta hace un par de semanas, la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (PDVAL) era una opción usada por María para reducir las horas de safari tras la comida, hasta que su madre la advirtió: “ni se te ocurra comprar allí. Venden cosas podridas”. Días después, González corroboró que el escarmiento no era tan inverosímil.

En la cola de la “caja rápida” de Unicasa, María evocó un recuerdo: “un día, fui a hacer café con leche en casa de mi tía y al terminarlo, olía raro”. Instintivamente, recordó la advertencia de su madre y corroboró que la leche estaba vencida y que venía de PDVAL.

Al recibir la factura, revisó en dos oportunidades la cuenta. Era una manera de decir: tengo la leche. Se acabó el dinero ¿hasta cuándo esto?

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